Homeopat

La homeopatía utiliza diluciones infinitesimalmente pequeñas de medicamentos, de los que una parte son remedios constituidos por una sola sustancia o una combinación de diversas de ellas a distintas diluciones. También se utilizan extractos vegetales y plantas medicinales que contienen una mezcla muy compleja de diversas sustancias a bajas diluciones. La terapia con estas sustancias diluidas consiste en activar la capacidad intrínseca de autocuración del organismo y puede catalogarse como una terapia específica de de estimulación de las defensas naturales o de autorregulación de los sistemas.

En éste último punto entraría el concepto de Medicina Biorreguladora, que busca la estabilidad (homeostasis) de todos los sistemas y subsistemas del organismo, para mantenerlos en un estado de equilibrio fisiológico, ya que la mayor parte de los procesos vitales del organismo son controlados por sistemas retroalimentados. La Medicina Biorreguladora se basa en intervenciones terapéuticas orientadas a influir, inhibir o estimular estos sistemas de autorregulación, respetando siempre el carácter de control biológico de los mismos. Para ello se utiliza la Homeopatía o la Homotoxicología (Medicina Biológica).

La Homotoxicología es un concepto médico basado en el estudio de los efectos nocivos producidos por diversas sustancias patógenas sobre el ser humano (homotoxinas) y en la utilización de diversas sustancias medicinales biológicas en micro- o nano-dosis (dosis homeopáticas), con el fin de favorecer la autorregulación de los sistemas fisiológicos alterados en caso de enfermedad (terapia biológica o Medicina Biorreguladora).


En los albores del siglo XIX, un médico alemán, el Dr. Samuel Hahnemann, desarrolló una forma especial de terapéutica medicamentosa: la Homeopatía. Esta terapia consiste en activar la capacidad intrínseca de autocuración del organismo, y puede conceptuarse como una terapia específica de curación o de regulación. La terapia homeopática, es un método terapéutico de estimulación con medicamentos muy diluidos. La mayoría de los componentes de los medicamentos homeopáticos se basan en la ley de similitud: “similia similibus curentur” (“Los semejantes pueden curarse con los semejantes”). Significa que el síndrome clínico que se manifiesta en un paciente se puede superar mediante una enfermedad similar, inducida artificialmente. El “principio de identidad” (isopatía = la condición –estado general– puede sanarse con la sustancia causal) puede aplicarse en medicina antihomotóxica con sustancias alopáticas homeopatizadas, que conceptualmente, en medicina convencional, serían como vacunas.

Desde la época de Hahnemann, tanto los medicamentos homeopáticos, como sus usos, han ido evolucionando en distintas direcciones, configurándose distintos métodos que se engloban bajo el término de Homeoterapia, que agrupa todos los métodos terapéuticos que utilizan los medicamentos homeopáticos.

La aportación quizás más importante a la evolución y actualización de la terapéutica homeopática se debe a otro médico también alemán, el Dr. Hans-Heinrich Reckeweg (19º5-1985), cuyo mérito fue el de unir los avances habidos en las ciencias médicas básicas posteriores a Hahnemann, como la biología molecular, fisiología, anatomía patológica, etc., y la experiencia terapéutica atesorada por la homeopatía.

Reckeweg fue el que creó el término de Homotoxicología para catalogar sus estudios e investigaciones sobre el fenómeno de enfermar del ser humano, concebido como un desequilibrio biológico producido por diversos factores y etiológicos que reciben la denominación general de homotoxinas. En este sentido, la enfermedad puede definirse como la manifestación de las reacciones de defensa que el organismo activa para proteger su integridad o su equilibrio funcional ante la agresión por homotoxinas, o bien representa el intento de compensar las lesiones provocadas por las mismas.

De lo anterior se deduce que la intervención terapéutica debe orientarse en el sentido de modular, y no inhibir, las reacciones defensivas del organismo, para lo cual tienen una indicación específica los medicamentos homeopáticos. Pero cuando la intensidad de los síntomas o manifestaciones patológicas puedan causar serios problemas de salud o sufrimiento a la persona, hay que recurrir a medicamentos de tipo supresivo.

Tratar biológicamente consiste en procurar al enfermo los medios capaces de activar sus propias defensas, o sea, favorecer la curación natural, por ello se denomina Medicina Biológica o Biorreguladora, que no solamente tiene el objetivo de la curación, sino también de la prevención.

Cuando en 1985 empezamos a combinar terapias para el tratamiento del dolor como el láser y la acupuntura, no empezamos a interesar por terapias que pudieran ayudar en dolores crónicos y que no provocaran efectos secundarios orgánicos, como los antiinflamatorios convencionales. Nuestro campo de acción se dirigió hacia la medicina natural y las plantas medicinales, que se combinaban perfectamente con nuestros tratamientos a nivel general. Con los años, debido a la evolución tanto de la medicina como de las enfermedades en sí, la Homeopatía se había modernizado en sus métodos y componentes, y había ampliado notablemente la composición de su farmacopea. Asi pues, junto a los grupos de sustancias homeopáticas clásicas de origen vegetal y mineral, empiezan a aparecer medicamentos alopáticos homeopatizados y componentes organopreparados de origen animal.

Con la Homeopatía, el arsenal terapéutico para ayudar a nuestros pacientes se podía ampliar notoriamente, y por ello decidimos que había llegado el momento de estudiar esta nueva arma terapéutica de forma seria y profunda. Sabíamos de la reticencia de ciertos estamentos médicos a reconocer los beneficios de la homeopatía para la mejoría y curación de enfermedades, por lo que quise contrastar este punto de forma personal. Así, en mis primeros años de contacto con la Homeopatía y la Medicina Biorreguladora, estuve intercambiando conocimientos y experiencias con muchos compañeros médicos que tenían años de experiencia en este campo, y, fueron sobretodo los compañeros especialistas en pediatría, los que me convencieron de los efectos reales de la Homeopatía, pues, en muchos casos, tras años de tratar diversas afecciones infantiles con medicamentos tradicionales sin grandes mejorías, me comentaban los magníficos resultados obtenidos con tratamientos homeopáticos. Los niños no pueden ser presa fácil del efecto placebo ni de la sugestión, y menos los más pequeños y los lactantes. Pude constatar como mejoraban de otitis de repetición, asma crónico, bronquitis, cólicos, problemas de piel, etc. Por ello hace años que trabajamos con Homeopatía y Medicina Biorreguladora conjuntamente con todas las demás terapias que aplicamos en la CLINICA PLANES, y cada día aprendemos más sobre sus posibilidades y beneficios.

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